Sobre mí
Silencio … entre mentiras, medias verdades, cotilleos… porque la educación te enseña a callar, pero no te dice como protegerte de esa ingrata (aunque, para algunos, maravillosa) sensación de sentirse indefenso ante el escrutinio de la gente (en ocasiones bien intencionado, pero en todo caso innecesario).
Hoy en día y bajo mi percepción (subrayo, innecesaria y totalmente sesgada) la realidad no existe, porque creo que las realidades son incluso más numerosas que las personas que las perciben, porque al menos yo, puedo interpretar o gestionar una realidad de múltiples formas (en función de mi estado de ánimo, del tiempo, de las noticias que he recibido, de mi experiencia, y de más allá de mil factores) por lo que si sumo …. y más teniendo en cuenta el capricho de cada cerebro de gestionar las percepciones de manera todavía bastante desconocida… la realidad llega a ser un complicado laberinto que nos conduce a múltiples caminos, unas veces más fructuosos que otros, pero muy frecuentemente incomprensiblemente, y valga aquí la redundancia, incomprensibles para el resto de la gente, y más aún, incluso para nosotros mismos.
Palabras, sólo palabras… tan libres, subjetivas y osadas gracias a que se las lleva el viento, ¿pero… realmente su legado se queda en eso? No creo... porque en ese momento exacto, en el que el sonido de esas palabras las dejamos libres a oídos ajenos, nos exponemos… obviando osadamente la inteligencia de nuestros interlocutores, y siendo contrariamente factor primordial, sin desmerecer otros atributos, tan virtuosos, como la indulgencia, educación, objetividad,… los que optarán por el sensato, respetuoso, pero, muchas veces, sufrido e ingrato, silencio, o nos arrojarán al inicio de este relato, pero desconociendo para sí mismos, pero no cada vez más para muchos otros, que ya no volvemos al mismo relato y que el protagonista no es otro que ellos mismos.