Dicen que la vida no es una película, pero nada me impide elegir la banda sonora y el escenario.
Amante de un buen café, de las charlas que arreglan el mundo y de los rincones que no salen en las guías de viaje. El deporte me mantiene en forma, pero el baile me mantiene vivo. Busco a alguien que sepa apreciar un buen vino, un restaurante con historia y una mirada que lo diga todo sin hablar.
¿Nuestra primera escena? Un café, una buena conversación y ver a dónde nos lleva la química.