El XXI ha venido y se ha impuesto
Como un gigante que dice aquí estoy yo
Perdimos una ciudad, con jardines, cafeterías, paseos arbolados y cines
Podías dejar abierta la puerta de casa, se respetaba a las figuras de autoridad, había sentido de comunidad y pertenencia, había también esperanza en que el mañana sería más bello y cordial