La sociedad de consumo nos ha incitado desde jóvenes a identificar fiesta con uso e incluso abuso de bebidas alcohólicas. Desde bodas a fiestas patronales, pasando por celebraciones navideñas o cenas románticas. Nos hicieron creer que para ser hombres debíamos echarle coñac al café o para ser aragoneses saber empinar el porrón.
Ya hemos crecido y hemos visto todo el daño que tales costumbres nos provocaron haciéndonos infelices tanto a nosotros mismos como a los allegados. Sin embargo hemos decidido ponerle fin y descubrir nuestro verdadero yo.
No estás solo. Somos muchos más. Aguanta fuerte el deseo y el premio será inmenso. La vida como mereces por fin.
Ánimo.