General Zaragoza  22 abr 2019 Menu usuario

HUELLAS E N LA ARENA

HUELLAS EN LA ARENA Edilberto Marañón estaba de vacaciones en la playa. Aquella mañana, a Edilberto se le antojó correr un rato; así­ que se puso ropa de deporte y salió a la playa. Habí­a amanecido, pero aún quedaba algo del frescor nocturno. Empezó a trotar lentamente, y unos minutos después vio las huellas, marcadas en la franja húmeda de la marea. Edilberto nunca habí­a sido especialmente perspicaz, pero algo en su interior le obligó a detenerse y observar con atención aquellas pisadas. Habí­a demasiada distancia desde el comienzo de las huellas hasta la lí­nea que en aquel momento acariciaban unas casi inexistentes olas. Y lo mismo ocurrí­a con el final de las huellas,acababan a demasiada distancia del limite superior que marcaba la lí­nea de la marea. Ningún ser humano, que Edilberto conociera, podrí­a haber saltado tan lejos sin dejar sobre la arena la huella de un cuerpo rodando. Se le aceleró el pulso, evaluando diferentes posibilidades. De entre las palmeras salió un payaso que calzaba unos zancos, le saludó mientras el payaso le ofrecí­a una invitación, y lo vio alejarse. Miró las huellas que dejaba, eran idénticas a las que habí­an llamado su atención. Suspiró, entre aliviado y divertido, y apretando con fuerza la invitación en su mano izquierda, siguió trotando.

0
Messages 0
379











Privacidad  •  Condiciones  •  Cookies