Pocos son los músicos de jazz que se dieron a conocer al gran público sin ningún compromiso. Stéphane Grappelli, el violinista más sabio, más clásico del jazz, es de aquellos. Gracias a su participación en el quinteto de cuerdas del Hot Club de Francia con Django Reinhardt, el público lo descubrió. El “genio manouche” murió prematuramente, Stéphane siguió su camino solo, probando con diversos conjuntos. La sencillez, el lirismo, la lógica perfecta del discurso grappelliano lograron realizarse plenamente con la presencia de un trío piano-contrabajo-batería. Thomas Kretzschmar: violín Humberto Ríos: piano Jesús,Pelón: bajo Fran Gazol: b